os espero en mi nuevo trabajo

os espero en mi nuevo trabajo
pincha en la fotografía para acceder a EL CABARET DE LOS SUEÑOS

ya esta disponible... EL CABARET DE LOS SUEÑOS NOCTURNOS

ya esta disponible... EL CABARET DE LOS SUEÑOS NOCTURNOS
PINCHA EN LA PORTADA para ver el vídeo presentación de EL CABARET DE LOS SUEÑOS NOCTURNOS, el libro que, de la mano de Producciones Nocturnas y Absenta Poetas, aglutina los poemas, fotografías y relatos que forman parte de Nocturnos y El cabaret de los sueños, mis dos obras literarias ilustradas en Internet. Para los que vivís fuera de Santander, y estéis interesados, lo podréis hacerlo vía e-mail, para remitirlo por correo. Y pronto, tras mi espectáculo Muñecas de cristal, el Gran Show de presentación del libro por diversos lugares de Santander. Precio: 10 euros. Mail de contacto: isidrorayestaran@gmail.com

EL ENCUENTRO CON DALIA



Cuando Esteban se bebió lo poco que quedaba de su quinto cubata, el reloj digital que adornaba la parte superior de la barra del City Lights marcaba las cuatro menos diez de la madrugada de aquel, desde su inicio, gélido domingo. El local estaba a rebosar de gente. Unos, se agolpaban junto a la barra; otros, sentados en las escaleras que daban a los servicios, charlaban animosamente mientras planeaban dónde ir a tomar ya la última copa.

Esteban pidió otro cubata y pagó religiosamente. Echó un vistazo por todo el amplio pub, examinó a conciencia a todos aquellos que allí se encontraban y volvió a sus propios pensamientos.

- Mañana... - pensó en voz alta poniéndose melancólico.

Al día siguiente, tanto él como Ricardo finalizarían sus labores como objetores de concienca en la residencia donde, además de haberse sentido útil, había conocido la amistad y la sensación del amor.

- El puñetero y desalmado amor... - volvió a decir.

Pensó también en Dalia y en lo que ocurriría una vez que él abandonara definitivamente la residencia al día siguiente. Y bebió un trago largo al tiempo que, cerrando los ojos, comenzó a maldecirse y despreciarse en voz baja, a sentirse un miserable y un cobarde por no haber sabido seguir los consejos de Ricardo.

Amaba a Dalia desesperadamente, de una manera que se acercaba a la obsesión y la locura, pero, sin embargo, no se atrevía a decírselo. Se pasó la mano por la cabeza y dio otro sorbo al cubata. El sabor del ron añejo le quemó el estómago. De su corazón, hacía tiempo que sólo quedaban las cenizas.

Fue en ese preciso instante, mientras la evocaba, cuando divisó a Dalia en el exterior del local. La vio caminar torpemente por entre la gente que se encontraba a la entrada del City Lights, con la mirada puesta en el más absoluto de los vacíos y completamente borracha.

Esteban sintió una punzada en su interior y decidió salir en su busca. La siguió por toda la calle, con el corazón en vilo y con los nervios a flor de piel.

- Dios mío - se decía - Está preciosa... Mi chica guapa, mi chica guapa...

Siguió nombrándola hasta que su voz se quebró en un sollozo por toda la emoción contenida en su interior; porque, en ese mágico instante, sentía la necesidad de acercarse y hablarle de lo enamorado que estaba de ella desde hacía tiempo.

Dalia se detuvo junto a un coche y se sentó sobre el capó, se pasó las dos manos por su rostro y por el pelo, y apoyó la cabeza en el parabrisas.

Se había corrido todo el maquillaje y tenía una gran carrera en las medias; sus zapatos de charol estaban manchados de barro y por todo su vestido negro había evidentes muestras de habérsele derramado una copa o dos.

Volvió a incorporarse y a sentirse mareada. Cuando se fijó en Esteban, que estaba delante suyo mirándola con ojos enamorados y sin moverse para nada, esbozó una amplia sonrisa.

- Yo te conozco a tí de algo, chaval - dio riéndose - ¿Y sabes tú quién demonios soy yo? Pues te lo voy a decir, niño. Yo soy una profesional... Nadie, óyeme bien, chaval, absolutamente nadie en este puñetero mundo de mierda, bebe como yo... Nadie bebe para olvidar con el arte y la maestría con que yo lo hago... ¡¡Y soy la número uno en todo, chaval!! ¡¡La número uno en ser la mayor tía mieda que existe en este mundo!! ¡¡La número uno en ser la más amargada y desgraciada de todas las mujeres!!

Dalia, entonces, se calló y derramó una lágrima. Miró a Esteban y le hizo una señal para que se sentara junto a ella. El la obedeció y cuando ella le tuvo a su lado, le pasó la mano por entre los hombros y le miró fijamente a los ojos. En silencio, Dalia los examinó, los estudió al más mínimo detalle, y volvió, después de reconocerle, a mirar hacia el vacío.

- Estoy sola, abandonada, repudiada, expulsada... Y tú estás tan solo como yo - le dijo volviéndo la mirada hacia él - ¿Tú bebes para olvidar? ¿Y a quién olvidas?

Esteban no contestó. Humilló la mirada y, en el más absoluto de los silencios, llevó su mano derecha al corazón, cerró los ojos, la llevó luego a sus labios y se la besó. Cuando abrió los ojos de nuevo, miró a Daia y le acercó la mano a sus labios. Ella, tras besársela, siguió el mismo ritual y, después de que Esteban le besara la mano que ella previamente había besado también, volvió a derramar una lágrima.

- Dime una cosa, chaval... ¿Sabes hacer el amor con el sentimiento, el deseo y la complicidad de los grandes enamorados y de los mejores amantes? Si es así, llévame a mi casa, a mi habitación, y hazme el amor bajo la ventana desde la cual me he sentido tantas veces sola y abandonada por todos...

ISIDRO R. AYESTARAN, de mi novela LA SONRISA AMIGA, 1999

No hay comentarios: