os espero en mi nuevo trabajo

os espero en mi nuevo trabajo
pincha en la fotografía para acceder a EL CABARET DE LOS SUEÑOS

ya esta disponible... EL CABARET DE LOS SUEÑOS NOCTURNOS

ya esta disponible... EL CABARET DE LOS SUEÑOS NOCTURNOS
PINCHA EN LA PORTADA para ver el vídeo presentación de EL CABARET DE LOS SUEÑOS NOCTURNOS, el libro que, de la mano de Producciones Nocturnas y Absenta Poetas, aglutina los poemas, fotografías y relatos que forman parte de Nocturnos y El cabaret de los sueños, mis dos obras literarias ilustradas en Internet. Para los que vivís fuera de Santander, y estéis interesados, lo podréis hacerlo vía e-mail, para remitirlo por correo. Y pronto, tras mi espectáculo Muñecas de cristal, el Gran Show de presentación del libro por diversos lugares de Santander. Precio: 10 euros. Mail de contacto: isidrorayestaran@gmail.com

BUSCANDO EL PAIS DE LAS HADAS


Aquella tarde, Andrea comprobó una vez más que todo el mundo parecía tener a alguien a quien despedir en momentos de separación; a alguien a quien recibir con una amplia sonrisa al producirse el ansiado regreso, y, en definitiva, que todo el mundo parecía tener compañía. Todo el mundo menos ella.

De un tiempo a esta parte, Andrea se pasaba muchas tardes caminando con su propia soledad en busca de gente para, con ello, sentirse acompañada entre la multitud que deambulaba por las calles, escuchar las conversaciones ajenas que llegaban hasta ella, cruzar su mirada con otras miradas anónimas, perderse entre bullicios y pensamientos pasados.

Y mientras paseaba, rememoraba aquellos poemas que había leído hacía tiempo a espaldas de su autor; unos poemas escritos a mano y que halló, por casualidad, entre apuntes de toda clase en el fondo de una carpeta azul que estaba sobre una de las mesas del Aula Magna de la vieja facultad de Empresariales.

Esa tarde, Andrea la pasó en la cafetería de la estación de autobuses, examinando unas fotografías en las que ella parecía inmensamente feliz entre los brazos de un joven de su misma edad. El chico con el que había compartido muchas otras tardes tan diferentes a la que ella vivía en esos momentos. Y mientras se recreaba con su pasado, pensó en cómo el amor se acababa porque también tocaba a su fin la ilusión y el ensoñamiento provocado por unos primeros momentos de enamoramiento que, inexorablemente, van cambiando hasta convertirse en rutinarios y vacíos, no sólo de significado, sino también de emoción.

En ese momento, y llevada por su propia emoción, derramó accidentalmente su taza de café sobre las viejas fotografías en la que ella aparecía sonriente con su antiguo novio, pero, pese a lo ocurrido, no hizo nada por evitar que el café estropeara aquellos recuerdos que ella pretendía borrar de su pasado y de su corazón.

Y mientras permanecía impasible, levantó la mirada por entre toda la gente que se encontraba en la cafetería. Y vio a parejas sentadas en mesas mirándose a los ojos de una forma mágica y entrañable; y a solitarios que se agolpaban en la barra para tomarse un café en los momentos previos a coger un autobús que les llevaría lejos de aquel lugar. Y vio también, a través de la cristalera de la cafetería, a Ricardo, sentado en una marquesina en la calle, junto a una bolsa de viaje y un paquete de folios. Y con la mirada perdida.

Andrea pudo sentir en ese momento un impulso en el corazón como hacía tiempo que no sentía, como si el propio corazón le animara a levantarse e ir hacia donde él se encontraba para saludarle.

Pero no lo hizo, y con un nudo en la garganta, se alejó de aquel lugar al tiempo que la lluvia hacía su aparición.

De camino a ninguna parte, pensó en Ricardo y en cómo podría ser la vida a su lado. Pensó que sería como vivir en un país de hadas, un mundo mágico y lleno de felicidad. Y por un momento, se le pasó por la mente detener el tiempo y sus miedos para contarle que ya no tenía novio, que su vida carecía de timón alguno, y que se encontraba perdida. Realmente perdida. Y también quiso contarle que la rutina y la indiferencia se habían apoderado de ella, y que la soledad, desde hacía meses, se había convertido en su mejor amiga.

- ¿Dónde estará ese país de hadas que tanto busco? - se decía - Quisiera encontrarlo y hablar con ellas para que me diesen las fuerzas suficientes para poder decirle, de una maldita vez, que vivo enamorada de él desde hace mucho tiempo... Desde el día en que, por casualidad, leí sus escritos y sus poemas...

Bajo la lluvia, Andrea siguió su camino mientras el corazón pensaba por ella.

ISIDRO R. AYESTARAN, de mi novela LA SONRISA AMIGA, 1999

2 comentarios:

OTRAMIRADA dijo...

Cuando el amor golpea a nuestro corazón, no tiene perdón dejarlo partir. Atreverse a decirlo, a que el otro lo sepa y esperar.

Un beso

Luis Pedro dijo...

Sí, siempre, siempre esperamos... todos...